Mis miedos me bloquean. ¿Qué puedo hacer?

Mis miedos me bloquean. ¿Qué puedo hacer?

¿Que es el miedo?

El miedo es una emoción primitiva y ancestral, que en otras etapas de nuestra historia ser prudentes y cautelosos nos aseguraba nuestra propia supervivencia.

Si atendemos a la definición de miedo en la RAE tiene al menos dos acepciones

  1.  Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro, real o imaginario.
  2.  Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

En ambos casos el miedo provoca una sensación inquietante que presume un peligro, sin embargo, en el primer caso puede ser paralizante y en el segundo no, tan solo representa un temor a que algo no salga como esperamos, pero no es un indicativo de que paralice en nosotros la acción o que nos condicione de alguna manera.

Entender el miedo que sentimos y ubicarlo en su lugar es lo que nos ayudará, en primer lugar, a no experimentar sufrimiento y ,en segundo lugar, a pasar a la acción a través de una decisión meditada y posiblemente hallar la solución al tema que nos preocupa.

Si usas el miedo de forma racional puedes anticipar los  diferentes escenarios que pueden darse en una determinada situación y anticipar los malos resultados previendo posibles soluciones, esto nos permite ser resilientes y por consiguiente nos ayuda a solventar un problema determinado pudiendo  pasar página y dándonos la oportunidad de poner  el foco de atención en otra cosa diferente.

¿Por qué me paralizan mis miedos?

Cuando el miedo es irracional y nos paraliza impidiéndonos avanzar, generalmente llenamos nuestra mente con mil batallas diferentes, mil pensamientos negativos y posiblemente mil  escenarios diferentes, todos ellos malos, realmente catastróficos,  pero en lugar de usar la resiliencia, nos dejamos atrapar por todo ese ruido emocional  y nos bloquea al punto de, por un lado ser incapaces de tomar una decisión o más allá de tomar una acción para salir de esa zona, y en segundo lugar, incluso puede acarrearnos problemas de salud  por la intensidad de la emoción que estamos viviendo.

Cuando se siente este tipo de miedo, nuestra mente desencadena una serie de mecanismos que en apariencia, nos llevan  a tomar decisiones que nos protegen, pero en definitiva lo único que hacemos es enclaustrarnos en nuestra zona cómoda, conformándonos con aquello que consideramos que es malo, pero como dice el refrán:  “más vale malo conocido, que bueno por conocer”. No nos atrevemos a tomar una iniciativa que nos saque de la zona en la que estamos, por temor a comprobar qué hay más allá o peor aún, si damos el paso, la posibilidad de  no poder arrepentirnos y dar marcha atrás.

La decisión en consecuencia,  es agarrarse a aquello que conocemos, aquello que nos aporta seguridad, pero que de alguna forma no nos permite crecer, desarrollarnos sanamente y avanzar expresando nuestro mejor potencial.

Todo cambio lleva consigo una carga energética y una carga emocional, tal vez  porque abordamos una situación que desconocemos por completo, en la que en cierta forma perdemos el control y no podemos anticipar lo que va a suceder, es por ello que el cambio provoca en la mayoría de las ocasiones resistencia y la resistencia a su vez dolor y sufrimiento.

Podemos llegar a pensar que no somos suficiente, que no tenemos todas las herramientas para poder abordar esa situación, que no tenemos todo el conocimiento, no nos sentimos capaces de abordar ese conflicto o ese cambio, y esto nos puede llenar de inseguridad e incertidumbre; es en este momento donde aparecen los famosos “Y sis”: “y si pasa esto”, “y si pasa lo otro”, “y si no le gustó”, “ y si no sale bien”, “y si me despiden del trabajo”, y si no lo hago bien”,  

Ante  esa avalancha de “y  sis”,  nos paralizamos y optamos por no hacer nada. 

Es obvio que el miedo al fracaso puede ser una de las causas que te impidan avanzar, o el miedo a no dar la talla, o el miedo a que te consideren una persona no válida, etc. 

Esto último, en algunos casos, lleva implícita también la tensión y el miedo a las represalias que conlleven nuestras acciones, el sentirnos juzgados y el sentimiento de culpa por no saber hacer algo bien, o sentirnos incapaces de hacer algo bien.

¿Cuál es la solución? ¿Qué se puede hacer?

 A veces es posible trabajarse uno mismo estos miedos que te impiden avanzar y que te impiden crecer y desarrollarte como una persona sana. La manera de comenzar el proceso es poniéndole un límite a los pensamientos negativos y tratar de racionalizarlos en la medida de lo posible.

¿Pero y cuando no eres capaz?

Cuando no somos capaces de abordar esto por nosotros mismos, se hace necesaria o imprescindible, diría yo, la intervención de un profesional adecuado, que mediante una terapia psicológica conveniente, nos ayude a desbloquear el miedo trabajando esos pensamientos limitantes y bloqueantes, que nos impiden avanzar y de alguna forma podamos tomar decisiones que nos  ayuden a salir de esa zona de conflicto en la que nos encontramos.

En todo caso, algunas cosas que podrías plantearte son:

  • Esto que me da miedo, ¿tiene un fundamento real?¿es tan malo como mi mente cree que es?¿cuál es el miedo real?
  • Algo que te puede ayudar es  sopesar lo positivo y lo negativo de esa situación de cambio y si verdaderamente te compensa atravesar esa situación.

 Es necesario entender que el fracaso en algo no es una derrota, no te hace menos válido ante el mundo, al contrario, es una lección de la que aprender y de la cual puedes extraer mucha información, qué analizada, sopesada y tenida en cuenta a la hora de tomar nuevas decisiones, te puede llevar a un posible éxito; entonces debes preguntarte ¿vale la pena abordar un fracaso o enfrentarse a una equivocación? te darás cuenta que la respuesta es irremediablemente sí.

Tener miedo es algo natural, pero debes darte cuenta qué el miedo que puedes tener ahora, no es el mismo tipo de miedo que cargamos en nuestro ADN, derivado de nuestros ancestros. En la época de la prehistoria tener miedo te salvaba la vida y evitaba que fueras engullido por un animal. 

Ahora, tener miedo debes considerarlo como una señal  de alerta, pero que no te cuesta la vida, en la gran mayoría de las ocasiones obviamente, piensa que hablamos de miedos infundados y  es algo que controlado y racionalizado, te puede ayudar a superar una situación de manera positiva.

Nunca ningún problema se soluciona desde el mismo punto en el que se origina, de modo que si estás haciendo frente a una situación que te provoca una carga importante de miedo, ansiedad, temor o incertidumbre, es necesario moverse de esa situación. Para ello puedes acudir a técnicas de relajación, a la respiración consciente, puedes salir a dar un paseo o hacer algo de deporte, puedes hablar con alguien, o acudir a un terapeuta te va a ayudar sin duda alguna a sentirte mejor.

Si consideras que por ti mismo no puedes superar ese trance, lo mejor es acudir a un profesional de la psicología, que te ayudará a tener un enfoque diferente,  te ayudará a conectarte con tu propia fortaleza, y te ayudará a ver tu propio valor con lo cual, ganarás en confianza, aumentará tu autoestima y podrás superar esa situación.

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