Prometeo, representación de Urano en la mitología

Prometeo, representación de Urano en la mitología

 Prometeo, el Titán, representación de Urano en la mitología.

La figura mitológica que con más frecuencia se asocia al arquetipo de Urano es Prometeo el Titán. Más que nada porque su castigo es el precio que los hombres pagan cada vez que hurtan al inconsciente colectivo lo que necesitan para un nuevo desarrollo de conciencia.

arbol genealógico de Prometeo, arquetipo de Urano en la astrología
árbol genealógico de Prometeo

Haciendo un poco de historia, Prometeo, en la mitología griega, es el Titán amigo de los mortales que robó el fuego de los dioses para dárselo a los hombres, y posteriormente fue castigado por Zeus por este mismo motivo.

Los titanes no son dioses persé, tal y como pudieran serlo los dioses del Olimpo. Los titanes son en verdad los hijos del cielo pero están corporizados, porque su madre es la tierra, Gaia, y pueden sufrir dolor.

A Prometeo se le adjudica el papel de la creación de los seres humanos en la Tierra a partir de arcilla y Atenea les insufla vida para animarlos.

Prometeo es portador de Cultura y enseña los seres humanos el conocimiento de la astrología, la arquitectura, la navegación, y todo aquello que implica el conocimiento de cómo funciona el sistema cósmico, holístico, su conocimiento en realidad siempre incluye algo celestial o cósmico que se traslada a la forma terrena.

Prometeo, ladrón del fuego de los dioses

El hecho más importante es que Prometeo roba el fuego a los dioses para entregárselo a los humanos y el significado de robar el fuego puede estar relacionado con la chispa de la creación, con el avance tecnológico y cultural, con la iluminación repentina, con el despertar intelectual y espiritual, así como  de ser conscientes de nuestro potencial de la conciencia.

En la mitología el fuego está asociado a lo divino, al Espíritu eterno. Y es por eso que al principio de la creación los seres humanos no tenían  el don del fuego, porque ello habría supuesto equipararlos a los dioses y habrían podido crear igual que ellos. Es por eso que al comienzo, los humanos eran simplemente equiparables a las bestias, y supeditados a las fuerzas de la naturaleza. Por tanto no tenían conciencia de sí mismos, ni tampoco de su propio potencial creativo. Prometeo fue capaz de ver ese potencial de la conciencia humana y se dio cuenta de lo que los seres humanos podrían hacer, si en verdad se les permitía satisfacer ese potencial que les había sido dado.

Es por eso, que contraviniendo las órdenes de Zeus, le robó una pequeña chispa del Fuego Solar y la escondió en el hueco del tallo de un hinojo y bajó con ella la tierra, donde se la entregó a los seres humanos. A todos en general, no a nadie concreto y en especial.

La capacidad de pre-visión que tiene Prometeo es una característica visionaria que nada tiene que ver con lo parapsicológico y sí más con la capacidad de anticipar, de ver por adelantado.

 De esto puede deducirse que Urano ve las cosas con claridad y reconoce patrones y potenciales que pueden manifestarse, definirse y puede anticiparse, basándose en su conocimiento del modo en que funciona el proceso evolutivo cósmico.

Prometeo, que es un espíritu Uraniano, sabe que si le da el fuego a los humanos, estos lograrán alcanzar y desarrollar ciertos potenciales. Él los creó, sabe cómo son, y ahora con el aporte del fuego están capacitados para abrir las puertas del conocimiento y aplicarlo con creatividad e inteligencia.

El castigo de Zeus

 Como es de suponer, Zeus se enfadó mucho al verificar que los seres humanos ahora tenían un pedacito de aquello que a él lo convertía en un Dios. Precisamente por eso, el castigo al titán fue brutal.

Prometeo fue encadenado en la cima de una montaña, para que cada día venga un águila y le coma el hígado. En la noche el hígado se regenera y entonces al día siguiente el águila regresa y se lo vuelve a comer, sumergiendo al titán en un estado de constante agonía.

Es necesario comprender este mito, para ser conscientes del regalo que Prometeo nos hizo. Realmente no es un regalo gratuito, hay que pagar un precio por ese conocimiento Uraniano. Si somos capaces de exprimir en profundidad el conocimiento portado por Urano,  realmente podemos llegar a recibir un beneficio extra grande.

Cuanto más fuerte e independiente se vuelve la consciencia, y con ella la voluntad consciente, más al fondo será arrojado el inconsciente, y más fácil le resulta a la conciencia en evolución emanciparse del patrón inconsciente arquetípico. Al ganar en libertad, rompe los lazos del simple aspecto instintivo y, al final, alcanza un estado de atrofia instintiva. Esta conciencia desterrada ya no puede apelar a la autoridad de las imágenes primordiales; tiene la libertad de Prometeo, pero tambien sufre de un desmedido orgullo impío. Se eleva por encima de la tierra y de la humanidad, pero el peligro de un colapso súbito está ahí…”1

Carl Jung

Lectura recomendada: Urano en la carta natal. El arte de robar el fuego. Liz Green

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  1. JUNG C.G. Alchemical Studies(Collected Works, vol.13). London: Routledge & Kegan Paul. 1973, párrafo 13.

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