Dime qué antojo tienes y te diré cómo te sientes

Dime qué antojo tienes y te diré cómo te sientes

Se vive en un mundo de prisas, donde generalmente se comen ansias para todo, y todo sucede a velocidades donde a veces nos resulta casi imposible procesar lo que sentimos. El ser humano es como un robot que se mueve por instintos primarios que a veces no entiende y que le llevan, con frecuencia, a caer en hábitos nocivos para la salud mental, física y emocional.

El primer contacto: la nutrición

El primer contacto con la mamá una vez se nace es a través de la nutrición, ahí es donde se comienza el reconocimiento mutuo1 y la diferenciación de uno mismo con el mundo que le rodea. Es donde se inician esos primeros lazos, donde el bebé establece el primer vínculo de apego con la mamá, y también de deseo pues ella es la proveedora, interlocutora, la que le cuida y le reconforta, la que ofrece contención, la que comprende y es empática, la que refleja. Es esa presencia segura, y un punto de referencia a tener en cuenta cuando se aleja. Es la que pone límites.

Cuando somos grandes y nos enfrentamos al mundo real, y llegan las celebraciones o las frustraciones, el alimento sigue siendo un medio a través del cual buscamos una compensación. No es solo una necesidad biológica en plan “si no como me muero porque la comida es la gasolina del cuerpo”, no, es mucho más que eso, es buscar ese sentimiento que iniciamos en nuestros primeros pasos por la vida a través de la nutrición con nuestra mamá, la seguridad y el confort, el placer y el bienestar.

Expresamos amor o desamor a través de la comida. Si no comes, es obvio que de alguna manera no deseas continuar con la vida y si comes en exceso, de alguna forma estás respondiendo a alguna amenaza que puede ser real o no, pero tus emociones la viven como real.

El cuerpo habla y refleja lo que las emociones escondidas no son capaces de decir. Se pueden descodificar los antojos, y aquí solo vamos a nombrarlos de una manera muy global, sin embargo, es una invitación a que investigues mucho más.

Antojo de alimentos dulces

Se consideran alimentos dulces todos aquellos que en su proceso de digestión se convierten en glucosa2 y entre ellos no solo está el azúcar sino todo lo que lleva harina, bollos, pasteles, pasta, pan, pero también fruta, alcohol, golosinas o chuches etc.

Las personas que consumen mucho dulce es porque su cuerpo tiene hambre de carbohidratos para recuperar la energía que no tienen, la han perdido, pero también la falta de amor, falta de alegría, falta de optimismo ante la vida.

Hay una necesidad importante de relacionarse a través de la afectividad, del amor, de los afectos y no solo por parte de una pareja romántica sino, amigos, familia, incluso el reconocimiento de su valía en el ámbito profesional o estudiantil.

A través del dulce se busca ese “subidón” que provoca el aumento de endorfinas, especialmente cuando se consume chocolate, y que te lleva a sentir rápidamente sensación de bienestar y alegría, el alivio del estrés, aunque sea de forma temporal.

Antojo de alimentos salados

¿Alguna vez has oído la expresión “¡pero mira que salada es esta chica!, ¡vaya salero que tiene!” ? Alude a que es una persona con chispa, alegre, vivaracha, inquieta, con mucho “desparpajo” (en el sentido de ser extrovertida).

Pues cuando incrementas el consumo de alimentos salados es porque te sientes apagado, inquieto, nervioso o incluso angustiado, te falta chispa, te falta ese punto de alegría y diversión.

Antojo de alimentos crujientes

Cuando se consumen alimentos crujientes se busca precisamente ese “crunch” ruidoso que se produce en la boca y que da tanto placer. No se disimula el ruido, en absoluto, más bien es todo lo contrario, y en cierta forma es una manera de expresar lo que tu cuerpo calla, lo que tu boca no es capaz de decir con palabras, es ese enojo o ira contenida que gruñe a través de los crunchs. Es una forma de llamar la atención, especialmente si te sientes ignorado o “ninguneado”

Antojo de  productos con alto contenido en cafeína o teína.

El consumo de café o té  es una forma de sobre estimularse a uno mismo pero no de cualquier forma. Se busca el sentirse vivo a través de la mente, del intelecto. Hay una necesidad importante de procesar información o de asimilar toda la  información que sea posible. Hay también una necesidad de controlar el futuro, de tener las repuestas correctas para todo y hay un miedo latente a que las cosas se salgan de control.

La mente va a velocidades de vértigo y a veces ese exceso de actividad mental lleva al agotamiento cognitivo. Los productos con cafeína o teina te aportan esa sensación de estar “vivos” en alerta constante pero finalmente terminan por agotar el organismo también y puede llegar un punto en que simplemente tu mente se desconecte para recuperar la energía a través del sueño.

Antojo de leche, y derivados de leche como yogurt o quesos

La leche es tu primer alimento, a través de la leche estableces el primer vinculo de reconocimiento con tu madre en tus primeros pasos por esta vida y asi como la lecha materna contiene péptidos cuyos efectos son similares a las endorfinas y que te aportan esa sensación de bienestar y relax, lo que buscas es justamente bienestar, calma, seguridad en el confort de tu “hogar”, lo que te es familiar.

Antojo de helados

Los helados son un derivado de la leche que además contiene grasa y azúcar añadidos, y que además está frio.

Cuando alguien experimenta una herida dolorosa, por ejemplo una ruptura con la pareja, (y esto es solo un ejemplo) el consumir helado te lleva a aliviar el dolor de esa herida emocional añadiendo la dulzura del azúcar, (recordemos, necesidad de amor) y el consumo de algo muy frio que nos ayuda a superar el duelo.

Antojo de comida picante

El picante agrega calor al cuerpo, es puro fuego y el querer consumir este tipo de alimento indica que hay puro fuego contenido dentro de ti pero no te permites expresarlo. Puede ser ira contenida, creatividad bloqueada, pasión igualmente contenida y a veces incluso no eres ni consciente de ello, y una forma de sublimar o de sustituir es el consumo de picante y cuanto más, mejor te hace sentir.

Antojo de comidas blanditas y suaves

Comidas como los purés o papillas, arroces o pastas, en realidad, todo tipo de alimento que en el paladar resulta una textura suave que acaricia los sentidos, indican que hay una necesidad importante de ser abrazados consolados, amados, amparados, protegidos.

 Antojo de cosas calientes

Y eso con independencia del tipo de alimento, lo que se busca es el confort del calor en el paladar y luego en el cuerpo. Con este tipo de antojo lo que buscas es el calor humano, el abrazo, cercanía con las personas que te rodean.

Antojo de cosas frías

Habla de bloqueos, situaciones que te llevan a experimentar el dolor de una pérdida sea cual sea y te sientes gélido, congelado o desamparado. Consumir cosas frías te llevan a encontrar alivio.

Permítete sentir

A estas alturas te habrás dado cuenta de que a través de los alimentos consumismos aquello que no nos permitimos sentir y es una llamada de atención importante para permitirnos sentir, porque cuando lo hacemos, dejamos de consumir aquello que nos hace daño en la salud, y comenzamos a sentirnos mucho mejor.

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